La importancia de la alimentación en el tratamiento del hipotiroidismo

23 May 2025

En el marco del Día Mundial de la Tiroides, que se conmemora cada 25 de mayo, la Facultad de Ciencias de la Nutrición de nuestra Universidad comparte información sobre el rol de la alimentación en el abordaje del hipotiroidismo. Esta enfermedad endocrina, una de las más frecuentes a nivel poblacional, afecta el funcionamiento de la glándula tiroides y puede impactar en distintos aspectos de la salud y el metabolismo.


El hipotiroidismo es una condición clínica que surge por la hipofunción de la glándula tiroides, lo que genera una menor producción de hormonas tiroideas. Este desequilibrio hormonal provoca un enlentecimiento del metabolismo general del cuerpo y se manifiesta con síntomas como fatiga, debilidad muscular, aumento de peso, ritmo cardíaco lento, estreñimiento, caída del cabello, intolerancia al frío, piel seca, disminución de la memoria y la concentración, y bajo estado de ánimo.

Una de las consecuencias más relevantes es la reducción del gasto energético y la menor capacidad del organismo para metabolizar grasas, lo que puede derivar en sobrepeso u obesidad, sin que esto necesariamente se relacione con malos hábitos alimentarios. También puede presentarse un aumento del colesterol y retención de líquidos.

 

Por este motivo, se recomienda una alimentación equilibrada que incluya ciertos nutrientes clave para la función tiroidea:

  • Proteínas: consumir proteínas de buena calidad y poco procesadas favorece un peso corporal adecuado y un mejor control hormonal.

  • Selenio: bajos niveles séricos se asocian a una menor capacidad antioxidante en la glándula tiroides.

  • Zinc: este oligoelemento participa en la regulación hormonal tiroidea, y su deficiencia se ha relacionado con el desarrollo del hipotiroidismo.

  • Hierro: es esencial para la actividad de la enzima peroxidasa tiroidea, fundamental en la síntesis de T3 y T4.

  • Vitamina D: contribuye a la regulación de la respuesta inmune e inflamatoria, especialmente en el caso de enfermedades tiroideas autoinmunes. Se obtiene a través de la dieta y la exposición solar.

  • Yodo: su función es crucial en la producción de hormonas tiroideas. Tanto su déficit como su exceso pueden alterar el funcionamiento de la tiroides. En Argentina, la sal yodada es una fuente clave para cubrir su ingesta.

Existen también alimentos que pueden interferir con la función tiroidea si se consumen en exceso y en situaciones de bajo aporte de yodo. Se trata de los llamados alimentos bociógenos: mandioca, maíz, mijo, repollo, brócoli, nabos, soja, tallos de bambú, aliáceas y algunas aguas de pozo o termales. Estos contienen compuestos que dificultan la captación de yodo o inhiben enzimas necesarias para la síntesis de hormonas tiroideas. Su efecto se potencia si la ingesta de yodo es deficiente.

Además, es frecuente que el hipotiroidismo se presente junto a otras enfermedades autoinmunes como la celiaquía, que afecta la absorción de micronutrientes esenciales como zinc, selenio y hierro.

El acompañamiento profesional del equipo de salud, incluyendo a especialistas en nutrición, es esencial para abordar la enfermedad de manera integral. Una alimentación adecuada no reemplaza el tratamiento médico, pero sí puede potenciar sus efectos, prevenir complicaciones y mejorar la calidad de vida de los pacientes.