Epicondilitis o “codo de tenista”: una afección que va más allá del deporte

13 Nov 2025

La Lic. Florencia Alvear, docente de la carrera de Kinesiología de la Universidad Maza, explica en qué consiste esta lesión, cuáles son sus causas y cómo puede prevenirse.

Aunque suele asociarse a deportistas que practican tenis o pádel, el llamado “codo de tenista” puede afectar a cualquier persona que realice movimientos repetitivos del brazo o esfuerzos continuos con el antebrazo.

Según explicó la Lic. Florencia Alvear, docente de la cátedra de Evaluación Traumatológica de la carrera de Kinesiología, “el codo de tenista o epicondilitis es la inflamación del epicóndilo y de las partes blandas que se insertan en él. Dicho epicóndilo es una prominencia ósea que se encuentra en el extremo inferior del húmero correspondiendo a la zona del codo”, sostuvo.

Su origen puede deberse a microtraumas deportivos o laborales, como golpes en la zona o gestos repetitivos mantenidos en el tiempo que generan sobrecarga. “Si bien en el tenis como en el pádel esta patología es muy común, también puede estar presente, aunque con menor frecuencia, en todo deporte que implique un movimiento constante del miembro superior, ya sea, lanzamiento o sobrecarga en la articulación (codo) con un gesto incorrecto”, señaló la kinesióloga.

Además, esta afección no se limita al ámbito deportivo, ya que también puede presentarse en personas que realizan trabajos manuales o repetitivos. Es frecuente en quienes se desempeñan en la construcción, carpintería, pintura, gastronomía, carnicería, jardinería, mecánica, panadería o tareas administrativas, debido a los movimientos constantes y la sobrecarga que implican estas actividades.

Dolor y tratamiento temprano

El síntoma principal del codo de tenista es el dolor, que puede llegar a interferir en las actividades cotidianas o laborales. La especialista recomienda realizar una consulta médica temprana: “Es importante ir al médico cuando vemos que el dolor persiste, que interfiere en nuestras actividades diarias, laborales y/o deportivas. Hay que tener presente que los tiempos de inicio de tratamiento siempre son claves para una pronta recuperación”.

La Kinesiología y Fisioterapia constituyen pilares fundamentales del tratamiento, ayudando a disminuir el dolor e inflamación, y a recuperar la movilidad y fuerza muscular. En palabras de la profesional: “Cabe destacar que el rol del kinesiólogo no solo es rehabilitar sino también educar durante el tratamiento y para evitar recaídas posteriores al alta médica”.

El reposo puede ser completo o relativo según la gravedad del cuadro y suele complementarse con ejercicios terapéuticos indicados por el kinesiólogo para realizar en el domicilio.

Prevención y ejercicios recomendados

En cuanto a la prevención, Alvear destacó la importancia del fortalecimiento muscular, la elongación y las pausas activas durante la jornada laboral o deportiva. “La realidad es que uno como profesional de la salud debe adaptar las pautas al paciente, a su situación y posibilidades de adherencia al tratamiento. No siempre estamos frente a un escenario ideal”, agregó.

Entre los ejercicios más útiles para prevenir o acompañar la recuperación se encuentran:

  • Apretar y soltar una pelota de goma con la mano.
  • Colocar un elástico entre los dedos y trabajar la extensión.
  • Realizar movimientos de rotación del antebrazo con una botella liviana o palo corto.
  • Flexionar y extender la muñeca apoyando el antebrazo sobre una superficie y utilizando una botella con arena o piedras como peso.

“Lo ideal es que su kinesiólogo eduque y guíe la rutina de ejercicios”, concluyó la Lic. Florencia Alvear, recordando que la supervisión profesional es clave para evitar recaídas y asegurar una recuperación completa.